Nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido.
Ahora es hora de comprender más, para temer menos.
Marie Curie
Estos días en los que ejemplos de machismo recalcitrante y falta de respeto se han hecho notar en nuestro entorno, me han hecho reflexionar de nuevo en lo que una mujer debe sentir al ser agredida día tras día en todas las formas existentes. Muchas veces nos olvidamos y permitimos esa violencia machista diaria que existe en el lenguaje que utilizamos, en la educación que damos a nuestros hijos, en las condiciones laborales y que no olvidemos, son el caldo de cultivo de la violencia física que desencadena tantas muertes todos los años.
A diario veo a mujeres que hacen esfuerzos titánicos para poder conciliar la vida laboral y familiar, que se esfuerzan mil veces más que los hombres, que no desfallecen ante la adversidad… y ¿cómo nos comportamos? Mandándolas a hacer punto de cruz a su pueblo, pagándolas menos, no dándoles los puestos que merecen, etc.
En este día que conmemoramos, me encantaría estar escribiendo que se trata a las mujeres como lo que son, seres humanos iguales a nosotros los hombres, personas que se merecen lo mismo que nosotros y que a cambio de menos siempre dan más. No puedo ni imaginar el dolor e impotencia que sentiría por dentro si me trataran cómo se las trata a ellas y en cambio, no se frustran, sino que luchan con la palabra, no se rinden… ¿quién de nosotros lo haría?
Las mujeres demuestran todos los días la gran dignidad que poseen ante los continuos ataques que sufren de esta sociedad que presume de igualdad y que realmente no la lleva a cabo. Igualdad es dejar elegir en libertad y tratar igual en condiciones iguales, es un principio básico de la democracia y algo que debemos lograr entre todos por el bien de nuestra sociedad, de nuestros hijos, de nuestro futuro.
Alberto Fernández
